Rebelión de jubilados de los viajes del Imserso: hartos de comer albóndigas y macarrones

 

Encarnación Besé (conocida como Lola), una jubilada valenciana de 77 años que vive en el Puerto de Sagunto, se quedó viuda hace un año y sus hijos le pagaron, a través de los viajes del Imserso, ocho días en el moderno hotel El Palmeral de Roquetas de Mar (Almería), un complejo turístico de tres estrellas, con piscina, capacidad para más de 500 personas y a menos de 10 minutos a pie de la playa. Precio total: 350 euros, todo incluido y con habitación individual.

En el trayecto de ida todo parecía ir bien, los viajeros con los que iba hablaban ya de cuánto iban a disfrutar y "bailar" –muchos habían contratado excursiones y actividades–.

 

"Nos ponían siempre lo mismo"

Sin embargo, lo que no se esperaba Lola es que sus vacaciones se iban a convertir en una de las experiencias más desagradables que ha tenido con los viajes del Imserso. Y ya es la cuarta vez que se apunta, según comenta a 65YMÁS. 

La razón: según asegura, todos los servicios ofrecidos por el establecimiento eran correctos, salvo uno: la comida del bufé –los packs suelen ser con media pensión o pensión completa–. "Nos ponían siempre lo mismo: una paella poco comestible, macarrones y poca cosa más. La comida era una porquería", critica. 

Fuente: Google Maps. 

 

Durante los primeros días, relata, nadie se quejó. Pero, al ver que siempre servían cosas muy similares y que la calidad no era la esperada, "un día se levantó un señor, se fue a la cocina y dijo: 'Oiga, aquí ponía chuletas de cordero, pero son huesos. Esto no es carne, no se lo come ni mi perro'. Y en cocina salió un trabajador y respondió algo como: 'Para lo que pagáis los del Imserso, coméis demasiado bien'". 

Esa fue la gota que colmó el vaso, recuerda. "En ese momento, me dije: tienes que hacer algo. Esto no puede ser. Toda la gente se está quejando, pero nadie tira para adelante. Entonces, salí fuera y me dijeron que no era la primera vez que pasaba, pero que nadie llamaba nunca. Así que decidí actuar y contacté a Canal Sur –cadena pública de televisión de Andalucía", explica.

 

"Aquí no vuelvo ni gratis"

Además, cuenta, "esta mañana –ya ha acabado su viaje– he ido a poner una reclamación con mi DNI" y también, añade, intentó poner otra en el establecimiento.   

"He viajado mucho, y con el Imserso también, pero jamás me ha ocurrido lo de este hotel. Para desayunar no nos daban ni un pobre yogur y, de fruta, manzanas, peras y mandarinas. La comida es un asco", denuncia Lola.  Ahora bien, comenta, "por parte del hotel no nos han dicho nada".

"Con el Imserso volvería a viajar, porque no he tenido problemas, pero aquí no vuelvo ni gratis", se lamenta. Para rematar el asunto, apostilla Lola, en el viaje se contagió de Covid y volvió infectada. 

 

 

65YMÁS se ha puesto en contacto con el hotel y con la empresa francesa Pierre & Vacances –el establecimiento forma parte de su red turística– para saber cuál es su versión de los hechos.

"El Hotel El Palmeral cuenta con una oferta gastronómica para la que pone especial atención a las recomendaciones nutricionales de la OMS, ofreciendo opciones saludables para el desayuno como: fruta, yogur, cereales, pan integral, aceite de oliva, y bebidas vegetales como sustitución a la leche de vaca. Así como, bufés variados con ingredientes como: aceites, verduras, frutas, proteínas, cereales y
agua; tanto para la comida y la cena, con el fin de que el comensal pueda proporcionarse platos saludables, en cualquiera de los tres ágapes del día", han asegurado. 


"La voluntad del hotel es garantizar que los huéspedes disfruten de un buen bufé, con opciones nutritivas y sanas durante su estancia, donde prima la calidad de los productos frente a la cantidad", han concluido.